Actualmente, son muy pocas las empresas que operan mediante Internet y ofrecen al usuario la
posibilidad de gestionar la baja de un servicio de forma cómoda y
rápida, tan sólo con un clic. Según un estudio elaborado por DMA,
Direct Marketing Association, se muestra que aquellas compañías que sí
hacen uso de esta facilidad, no sacan provecho a toda la información
que se puede obtener de este trámite por parte del cliente.
El
análisis se ha basado en las entrevistas realizadas a minoristas
estadounidenses y del total, un 66 por ciento obtiene información
esencial recabada de la operación de baja. Los empresarios deben
conocer los motivos por los cuáles sus clientes se dan de baja; porque
les parece caro, el servicio no es de calidad, han encontrado una
oferta mejor o cualquier otro factor que siempre será de gran
utilidad para el ejercicio del buen marketing de la empresa.
Se trata, al fin y al cabo, de otra fuente de información que permite
conocer a la empresa, por ejemplo, la impresión que causa en el
mercado, qué imagen se está percibiendo, si el producto o servicio
ofrecido realmente cubre las necesidades de los clientes,
etcétera. En definitiva, el servicio de opt-out, no sólo facilita
la gestión al cliente, si no que le otorga la libertad y el control
sobre lo que adquiere, y esto plantea un panorama del mercado cada vez
más consolidado: el cliente tiene el control.
Por ello, el marketing debe esforzarse por crear y utilizar mecanismos
que permitan conocer el comportamiento y las necesidades del
consumidor, así como invertir recursos en investigación del mercado y
fórmulas para recoger toda la información posible.