El marketing emocional va mucho más allá de obtener la mera satisfacción del cliente. Se trata de establecer una relación de diálogo y confianza con el cliente, de poseer una actitud por parte de la empresa que fomente un vínculo con el cliente que permita construir una relación duradera. Se debe identificar qué clientes son más importantes y se muestran más cercanos y receptivos, instaurando experiencias de ayuda o consulta que les resulten memorables y beneficiosas.
El comercial hace uso de un lenguaje persuasivo con argumentaciones racionales y emocionales, la combinación de ambas herramientas constituye una estrategia poderosa. El marketing emocional pretende garantizar la continuidad de la relación empresa – cliente y con ello obtener mayores ventas. Esto exige superar las expectativas que puedan tener en un primer momento y de esta forma se establece un compromiso del cliente para con la empresa o marca.
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